En su actividad habitual las empresas concluyen numerosos contratos y acuerdos con competidores, proveedores, consumidores pero también con organismos gubernamentales y entidades regulatorias.
El diseño de contratos es una actividad compleja, dado que es imposible anticipar y especificar cómo se comportarán las partes en todas las circunstancias futuras posibles. Además las partes contractuales suelen tener acceso a diferentes fuentes de información.
El reto es superar esos problemas para que las empresas sean capaces de realizar sus objetivos comerciales sin entrar en conflicto, ni con el derecho de la competencia, ni con el reglamento regulatorio corriente. Nuestras herramientas son el análisis económico, que ofrece soluciones para identificar los incentivos de las partes en el contrato y la experiencia de Frontier en regulación, estrategia y finanzas, que facilita identificar rápidamente los aspectos básicos.
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